- El colapso inexplicable del sistema
- Los programas que demoran mucho más para iniciarse
- Una reducción sin motivo en la velocidad de procesamiento de la computadora
- Los excesivos intentos de acceder al disco duro, incluso para las tareas simples
- Los archivos que se dañan repentinamente o que no funcionan debidamente
- Una reducción pronunciada en la memoria disponible y en los recursos del sistema sin motivo aparente.
- Los programas o los archivos que desaparecen repentinamente
- Los programas o los archivos que se crean sin tu permiso
- Una reducción repentina del espacio disponible en el disco duro
- El cambio del nombre de un volumen o de un disco
- Los mensajes o las presentaciones extrañas en tu monitor
- La reproducción de sonidos o música inusual al azar
Ver también: ¿Cómo funcionan los sistemas de alarma con DSL?

