Ahorra, gasta y comparte - Cómo funcionan las donaciones benéficas

Descubre cómo el plan 50-30-20 puede enseñar a tus hijos a ser caritativos, resilientes y fiscalmente responsables.

Del: Equipo de Family Money

12.08.2021

Lectura de 3 minutos

Puntos clave

  • Usa un enfoque práctico con los niños más pequeños

  • Habla con tus hijos sobre las diferentes maneras en que podemos ser caritativos

  • Considera la posibilidad de equiparar los fondos para las donaciones familiares

Usa el plan 50-30-20

Ahora que tus hijos hacen tareas con regularidad y reciben una remuneración por su arduo trabajo, es el momento de considerar la posibilidad de hacer donaciones benéficas. Los niños son muy observadores y ven gente necesitada a nuestro alrededor todos los días. En la sección de pago en una tienda, es frecuente que se pregunte a los padres si quieren redondear el monto o hacer una donación para una organización benéfica. Hay eventos para recaudar fondos en escuelas, caminatas para apoyar ciertas causas, así como organizaciones benéficas familiares personales que se apoyan anualmente. Los padres deben aprovechar cualquier oportunidad para hablar y enseñar por qué es importante ser amable con los demás. Por supuesto, todo el mundo tiene diferentes circunstancias financieras, y las donaciones benéficas no tienen por qué limitarse a dinero. Dile a tus hijos que vean entre los juguetes que menos usan y aparten algunos para una colecta local de juguetes. Cada temporada, haz que la donación de ropa usada a un albergue para personas sin hogar o la entrega de alimentos no perecederos a un comedor se convierta en un ritual familiar. Habla con tus hijos acerca de cómo creen que su donación podría ayudar a un niño o una familia menos afortunada. A medida que los niños maduran y se hacen más independientes, aliéntalos a dedicar parte de su tiempo a una organización local sin fines de lucro de su elección. Tal vez los puedas llevar contigo cuando hagas un trabajo como voluntario en tu comunidad. Recuerda que dar un ejemplo filantrópico es la mejor manera de enseñar a los niños la importancia de contribuir con los demás.

Ten en cuenta la edad de tus hijos a la hora de destinar parte de la mesada a una causa benéfica. Desde el punto de vista del desarrollo, los niños menores de 8 o 9 años no tienen una comprensión clara de la visibilidad, la invisibilidad, así como del pasado y el futuro. (1) Los niños más pequeños responden mejor usando contenedores para ahorrar. Poner el dinero en unos frascos de vidrio les ayuda a ver cómo crece su dinero. Puedes probar a etiquetar los frascos como ahorrar, gastar y compartir.

El plan 50-30-20

Los adultos fiscalmente eficientes suelen ahorrar entre el 20-25 por ciento de los ingresos, gastar el 70 por ciento y donar el resto a una organización sin fines de lucro. Como los niños no tienen obligaciones financieras, pueden ahorrar un poco más. Quizás gastar el 50 por ciento de su mesada, ahorrar el 30 por ciento y dar el 20 por ciento puede funcionar para tu familia. (2) Cualquiera que sea la forma en que tu familia decida dividir sus ahorros, considera que sea parte de una discusión familiar. Habla con tus hijos acerca de la cantidad que creen que deben apartar y cómo esta decisión puede afectar sus objetivos. Si permites a tus hijos gastar cada centavo que ganan, desarrollarán hábitos de gasto y nunca aprenderán realmente a ahorrar. El plan "gastar, ahorrar y compartir" hace que los niños se acostumbren a gastar solo una parte de su mesada. Es importante que entiendan que el gasto es solo una parte de cada dólar que ganan.

La capacidad de ahorro es una parte fundamental para ser fiscalmente responsable. Es mejor aprenderlo cuando uno es joven, para que se convierta en parte de la vida cotidiana. Con el ahorro, viene una sensación de seguridad y reconocimiento de que tienen recursos financieros en caso de necesidad. Habla con tus hijos acerca del dinero que quieran ahorrar y ayúdales a fijar algunos objetivos. Los padres pueden ayudar a sus hijos a tomar decisiones inteligentes acerca de cuándo y dónde ahorrar y gastar su dinero.

Compartir hace que todos se sientan bien consigo mismos. Compartir lo que uno tiene está ligado al sentimiento de compasión por los demás. Los niños aprenden que ayudar a los demás, ya sea donando dinero o tiempo, contribuye a hacer del mundo un lugar mejor. Ayúdalos para que lleven el dinero que han apartado para compartirlo con la organización sin fines de lucro que elijan. Esto reforzará todos esos buenos sentimientos que vienen con ayudar a los demás. Cada acto de filantropía enseña a los niños que, por muy jóvenes que sean o por muy pequeña que sea la donación, pueden marcar la diferencia en la vida de alguien menos afortunado.

Prueba el plan de ahorrar, gastar y compartir con tu familia. Proporcionar a tus hijos una educación financiera ahora es rentable para su futuro financiero.

  1. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4414257/
  2. https://www.thebalance.com/the-50-30-20-rule-of-thumb-453922

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